Avisar de contenido inadecuado

Hablemos de Socialismo: La Igualdad

{
}

Tal y como me ha pedido Juan Luis y lo veo razonable, qué mejor manera de empezar tras el fin de las fiestas locales es hablando de Socialismo, en concreto, de lo que es la igualdad para mí como socialista.

Según la definición que nos da el diccionario, igualdad es "conformidad de algo con otra cosa en naturaleza, forma, calidad o cantidad". Para los mortales, generalmente la igualdad es que todos somos iguales entre nosotros, sin distinciones.

Para mí como socialista, la igualdad es que todos los seres humanos tengan la libertad, sin condicionantes humanos o mecánicos, para poder crearse y desarrollarse tal y como cada uno desee. Pero la igualdad tiene un precio y es que aquellos que hayan conseguido desarrollarse sean solidarios con los que no.  La igualdad no es un concepto inventado por los socialistas, existe desde hace milenios. Nosotros únicamente lo hemos generalizado y le hemos aportado más connotaciones humanas.

La igualdad en la Edad Media es por ejemplo que todos los campesinos que trabajaban para un señor feudal tenían los mismos deberes y recibían el mismo trato por el señor.

La igualdad para la religión cristiana es que todos somos hijos de Dios y que todos hemos de amarnos como hermanos.

La igualdad para los primeros capitalistas es que todos han de tener el mismo derecho a acceder a la propiedad privada y poder obtener rentas de sus empresas.

Pero aún en el siglo en el que estamos hay seres humanos como Francisco Capella que equipara al socialismo con sistemas totalitarios donde la igualdad era lo primero que desaparecía. No es que rivalice con sus títulos, su currículum profesional, ni con su capacidad autodidacta para aprender, simplemente ejerzo mi igualdad a la hora de expresarme tal y como lo hace usted.

La igualdad socialista es potenciar la creatividad de los artistas para que todos puedan ser lo que deseen, pero igualdad no es que sólo un estrato social pueda pagar el precio de los conciertos o de los discos.

La igualdad socialista es que todos los niños y niñas tengan derecho a una educación pública de calidad, pero no es igualdad que se recorte el gasto público en educación pero no en subvención a colegios concertados a los que solo una minoría selecta puede acceder.

La igualdad socialista es que todas las lenguas de nuestra tierra puedan ser conocidas, respetadas y utilizadas, pero no es igualdad que el castellano o español sea el único conocido y el único en el que se puedan expresar las personas.

Y hablando de Ciempozuelos...

La igualdad socialista es que todos los grupos políticos puedan acceder a los medios de comunicación del Ayuntamiento, pero no es igualdad que sólo el Partido Popular pueda utilizarlos pagándolos con dinero público.

La igualdad socialista es que tanto los que salen el sábado como los que salen el lunes a las fiestas locales disfruten de sus actividades, pero no es igualdad que el sábado saquemos seis toros de fuego y hoy lunes muchos más.

La igualdad socialista es que tanto laicos como cristianos disfrutemos plenamente de las fiestas locales, pero no es igualdad que centremos el programa exclusivamente en los festejos religiosos.

La igualdad socialista es que todos los ciudadanos puedan asistir, conocer y participar en los plenos, pero no es igualdad que se impida la retransmisión de los plenos, o la inicitiavia popular in situ.

La igualdad socialista es que todos los seres vivos puedan coexistir en el planeta, pero no es igualdad que cortemos árboles y no replantemos, ni dejemos los parques periféricos de la Plaza, sin cuidar.

Pero dentro de nuestra organización también aplicamos la igualdad y es que la voz de un joven y la de un anciano tienen el mismo valor y ocupan el mismo espacio; que todos tienen la misma facilidad para ocupar cargos públicos y orgánicos y que todos pueden quedarse o marcharse cuando lo deseen.

La igualdad no son dogmas, sino que cualquiera pueda creer en lo que quiera y practicarlo con libertad; la igualdad no es que todos vivamos en un chalet, sino que todos podamos vivir según nuestra necesidad, en una vivienda digna; la igualdad no es que todos cobremos lo mismo, sino que todos cobremos lo necesario para cubrir nuestras necesidades básicas sin tener que subsistir.

En definitiva y es lo que nos hace ricos, es que la igualdad socialista no es que todos pensemos igual, sino que todos tenemos la misma libertad para cuestionarnos todo y para poder ser arquitectos del pensamiento socialista.

A pesar de lo que muchos digan, para un socialista es que el mismo trato que damos, y la misma solidaridad que aplicamos con nuestros padres, nuestras madres, nuestros hijos, lo practiquemos con todos los que nos rodean, para que nuestra familia no sea de tres, cuatro o cinco, sino de seis mil millones de personas.

Por cierto, hay que dar las gracias a cierto grupo de jóvenes de Ciempozuelos porque esta mañana, apelando a la igualdad de que a todos nos debe dar el sol en la misma cantidad, se han colgado del toldo que cubría el escaparate de la Zapatería Arranz y lo han descolgado, rajando la lona.

Luego algunos piensan que no es necesaria la asignatura de Educación para la Ciudadanía. Vergonzoso.

 

{
}
{
}

Comentarios Hablemos de Socialismo: La Igualdad

en tu linea compañero,pero mejor que nunca
juanluisgarcíaortiz JL 13/09/2011 a las 16:31
Aristóteles definía la justicia esencialmente como hábito mental, de modo que está inscrita en valores profundamente individualistas: el justo realiza y quiere lo que es justo. El pensamiento filosófico esclavista romano colocó el relieve en el aspecto jurídico de la justicia. Ulpiano definía la justicia como la constante y firme voluntad de dar a cada uno lo suyo. Así, el pensamiento dominante e individualista de la justicia la coloca como un hábito personal que tiende a dar a cada quien lo suyo. A partir de estas definiciones fruto de la historia de la dominación podemos llegar al concepto socialista de justicia, su carácter de alteridad (relacionalidad), obligatoriedad (no se trata de una decisión puramente ética) e igualdad.

La voluntad no es ya la voluntad del individuo sino de la sociedad o comunidad. Así, la justicia es parte de la estructura social y no hábito individual. Lo suyo no es solamente aquello a lo que cada cual tiene derecho sino también lo que cada uno debería tener, poseer o disfrutar para ser completamente persona y poder así contribuir con un orden social completamente justo. Un compromiso comunitario, de todos, todas y de cada uno y cada una de las personas.

Un partido, una Comunidad o una nación socialista, para serlo de verdad, tiene que funcionar de modo que el grupo –y con el grupo la persona- adquiera una conciencia cada vez más lúcida de los valores de la convivencia en igualdad. No puede haber un bien individual que se alcance en detrimento de otro o del bien colectivo. Así, todo bien colectivo significará inexorablemente un bien para el individuo como parte del conjunto. Hay –y tiene que haber- una estrecha conexión entre el compromiso por la justicia y la respuesta a la vocación del revolucionario socialista de amar al hombre en la comunidad y amar a la comunidad en el hombre. “El Socialismo es la ciencia del ejemplo”, justamente en este pensamiento nos recuerda el Che esta relación inmanente entre la ortodoxia (pensamiento), ortopraxis (acción) y la ortofrenia (camino): de la cabeza, al corazón y a los pies y las manos.

En las primeras comunidades cristianas domina la dimensión escatológica de la justicia. Buscaban la justicia a nivel de la comunidad de creyentes obviando el mundo y la historia que los rodeaba. No buscaron un cambio de las conciencias ni de las estructuras, de modo que el “experimento” duró lo que pudo durar la tensión ética que lo sostenía. El Socialismo Científico (así con mayúsculas), primero desenmascara y denuncia las estructuras de dominación injustas, pero no se queda allí: promueve, proyecta y transforma lo encontrado hasta alcanzar estructuras de igualdad y justicia para la Comunidad y el Mundo, por eso es la única salida que la humanidad tiene a la barbarie del capitalismo.

Tiempo pues de revisar, rectificar y reimpulsar los valores de la igualdad y la justicia en la conformación tanto del partido como de esas células fundamentales de una patria socialista como lo son las Comunas. Reitero un llamado al respecto: los Consejos Comunales son el primer escalón del poder constituido, el más inmediato, natural y cercano. Estos tendrán las luces y virtudes, pero también las lacras y defectos que estén presentes en el conjunto del Poder Constituyente, vale decir, en la Asamblea Comunal y la Comuna en todo su conjunto. Comenzar por los Consejos y obviar de esta manera la naturaleza de su origen podría significar la ruina del proyecto. Igual ocurre con el rol del Partido. El Partido –su liderazgo y en general sus cuadros- no puede estar formado por miembros del Poder Constituido (Nacional, Estadal o Municipal). Si se está en un cargo de gobierno se debe renunciar –temporalmente, como el cargo- a la dirección del Partido. Esta permanencia esteriliza el rol animador, contralor y de vigilancia de la conducta del Estado y el Gobierno que debería ser su principal vocación. Es claro que, si miembros de los poderes constituidos del Estado o del Gobierno son a su vez máximos directivos del Partido, éste (el partido) perderá toda su esencia contralora. Es de una ingenuidad insufrible suponer que el funcionario será radicalmente crítico con su propia actuación. Al no serlo, el partido termina siendo una instancia poderosamente apañadora de los defectos y errores del funcionario del Estado o del Gobierno. El liderazgo del partido debe ser absolutamente puro, independiente, comprometido con la Revolución mucho más allá de lealtades a intereses personales o de grupo. 

Deja tu comentario Hablemos de Socialismo: La Igualdad

Identifícate en OboLog, o crea tu blog gratis si aún no estás registrado.

Avatar Tu nombre