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IMPORTANTE DISCURSO DE ZAPATERO ANTE COMITE FEDERAL(subrayado lo más importante)

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Polémica en Orihuela, Alicante, por un poemario que "descalifica" a Zapatero  (Imagen: EFE)

DISCURSO ÍNTEGRO DE ZAPATERO ANTE EL COMITÉ FEDERAL

"Compañera presidenta, queridos compañeros y compañeras,

Celebramos hoy el primer Comité Federal de 2010 y acabamos de dejar atrás un año difícil, un año duro como consecuencia de la grave crisis económica que padecemos, que padece la economía internacional. Pero debemos de afirmar desde el primer momento que, ante todo, ese año duro, ese año difícil, lo ha sido, lo es, para los ciudadanos que han perdido su empleo. A ellos es a quienes dedicamos la atención y el trabajo fundamental desde el Gobierno. Atención, mientras estén en situación de desempleo y trabajo para que pronto la economía española pueda volver a crecer, y pueda volver a crear empleo, como lo conseguiremos.

Sabemos que la tendencia del empleo es la mas difícil de invertir, no se invierte de la noche a la mañana. Y es verdad, que la economía española ha demostrado en sus etapas de crecimiento una gran capacidad para crear empleo. Pero sabemos -como decía- que esa es la variable que más cuesta recuperar cuando iniciemos, y estamos a punto, la recuperación económica, la nueva senda nuevamente del crecimiento. Por ello, antes de ese momento de recuperar empleo debemos recordar que aun viviremos unos meses menos difíciles que los que hemos vivido el año pasado, pero que obligaran a mantener nuestro compromiso con la cohesión social y con el apoyo, antes que nada, a las personas en situación de desempleo.

Este año 2010 debe ser el año de la recuperación económica, va a ser el año de la recuperación económica y, además, también en el que vamos a consolidar las bases fundamentales para que la nueva etapa de crecimiento que vamos a tener, sea un crecimiento más sólido, más fuerte, mas sano que el que hemos vivido en el periodo que va desde la última crisis económica, desde mediados de la década de los años 90, hasta que se inició la crisis en 2008.

Ante todo es fundamental que la confianza, la confianza de los ciudadanos, la confianza de los actores económicos y sociales esté asentada en el rumbo que hemos puesto a la salida de la crisis; en la coherencia de ese rumbo y en la determinación con el máximo sentido de la responsabilidad a la hora de recorrerlo. Aún estamos con los efectos más duros de la crisis y aún no se aprecia la mejora en la realidad social. Tengamos la voluntad para perseverar el temple necesario en la tarea, para explicar lo que hacemos y por qué lo hacemos y, por supuesto, para estar cerca de todos lo sectores sociales que mas dificultades atraviesan.

He de deciros que tengo plena confianza en el rumbo elegido, a pesar de las dificultades, tengo plena confianza en la capacidad de este país y tengo plena confianza en la recuperación económica. Vamos a superar esta crisis, como superamos otras en el pasado y daremos un nuevo paso a delante. Un nuevo paso adelante en la modernización de España como lo supimos dar en el pasado. Y además, quiero resaltar esta idea, lo haremos sin menoscabo de la protección social.

Sabéis que en los últimos años hemos hecho un ensanchamiento, una ampliación notable de las políticas sociales y de la cohesión social. Las vamos a mantener, porque el objetivo del proyecto socialista es siempre incrementar la protección social, la cohesión social, y la igualdad de oportunidades.

Esta idea fundamental de proteger la cohesión social, que tiene mucho que ver con la paz social, tiene que ver también con nosotros, con nuestras señas de identidad, como proyecto, y con nuestra forma de entender el compromiso político. Os puedo asegurar que no hago nada con más convicción, con más pasión que defender dentro y fuera de España esta confianza, la confianza justa y merecida en nuestro país y en nosotros mismos.

Compañeras y compañeros,

Cuando a partir del verano del año 2008 como recordareis se produjo la crisis financiera con el colapso del crédito a toda la economía mundial, en una situación no conocida, al menos desde hace 80 años en el mundo, reaccionamos en sintonía con Europa y el G-20 adoptando en primer término medidas para sostener el refuerzo de nuestro sistema financiero, seriamente comprometido.

Ahora podemos decir que nuestro sistema financiero ha demostrado su solidez y debo resaltar, frente a lo que ha ocurrido en otros países y frente a lo que se dijo en su día, que las medidas adoptadas de apoyo al sistema financiero española no han costado hasta ahora ni un euro al contribuyente de nuestro país, sino más bien como consecuencia de los avales y de la compra de activos y de las comisiones que a esas entidades financieras se les ha establecido, vamos a tener ingresos a favor del Tesoro en la política de apoyo a nuestro sistema financiero. Seguramente muchos tendréis en la memoria lo que se dijo en su día como consecuencia del apoyo que prestábamos al sistema financiero.

Esa crisis financiera como bien sabemos se trasladó abruptamente a partir del otoño de ese año, de 2008, a la economía real. Ante esa translación abrupta, dura, adoptamos un conjunto de medidas incluidas en el Plan E para contrarrestar y paliar el efecto de la crisis.

Al plan E le debemos que el 25% de la financiación de empresas y familias hayan sido consecuencia de las políticas y de las líneas que hemos dispuesto a través del ICO. El 25%, en una situación, como bien sabéis, prácticamente de bloqueo del crédito desde las entidades financieras.

Al plan le debemos el medio millón de empleos preservados a través del Fondo Municipal y de los planes estatales y las decenas de miles de empresas salvadas con ese fondo. Al Plan E le debemos la garantía del presente y del futuro de la industria del automóvil. Al Plan E y a la negociación y participación con sindicatos y con las empresas del sector.

Y también al Plan E le debemos la capacidad del sector del turismo tiene acreditada para renovarse, para modernizarse y seguir siendo un pilar fundamental de nuestro crecimiento económico.

Además de esas medidas, las más importantes, debo recordar que también en este periodo de crisis, frente a lo que han sido tradicionalmente situaciones de esta naturaleza, pusimos en marcha nuevas medidas de refuerzo de la protección social, como la prestación por desempleo de 430 euros para aquellas personas que ya no tuvieran la posibilidad de tener la prestación contributiva o asistencial. Son cerca de 300.000 personas las que están teniendo ya esta prestación.

O el mantenimiento de un alto nivel de inversión en Innovación, en Investigación y en Infraestructuras, que sin duda es la clave para que el nuevo ciclo de crecimiento económico sea más sólido, más sano, nos haga ser más competitivos y también caminar hacia un modelo laboral con más empleo estable y con más empleo cualificado.

Gracias a esta reacción hemos podido preservar la cohesión social en medio de una fuerte tormenta. Mientras ejecutábamos el Plan E y las demás medidas contracíclicas preparábamos también la salida de la crisis y el rumbo de la recuperación y lo hacíamos, os llamo la atención sobre el dato que os voy a dar a continuación, a partir de una constatación esencial: para sacar consecuencias de la incidencia de aquella en nuestro país. El 60% del empleo destruido este último año y medio procede del sector de la construcción. En la crisis de los primeros 90, el 60% del empleo perdido fue de la industria. Aquella fue sobretodo una crisis industrial y esta es sobretodo una crisis de empleo, vinculada al sobredimensionamiento insostenible del sector de la construcción residencial que se origina hace una década en España.

Cualquier diagnóstico que no repare suficientemente en este dato será equivocado, como equivocado sería cualquier proyecto de recuperación económica que no se propusiera mejorar nuestro modelo productivo, incrementar su productividad, el peso de la Investigación, el Desarrollo y la Innovación y los nuevos sectores relacionados con los sectores de las tecnologías de la comunicación, el ahorro energético, y la lucha contra el cambio climático, entre otras.

Desde 2004 hemos venido avanzando en esta senda, de manera decidida, poniendo ese rumbo a un nuevo modelo de crecimiento de nuestra economía. Y los datos son elocuentes: en los cuatro años de la legislatura anterior, en Iinvertimos +D+i 50.000 millones de euros, que es justo lo que invirtió el Gobierno del PP en ocho años. Es decir, duplicamos en tan sólo una legislatura la inversión, el gasto en I+D+i, lo que sin duda va a permitir que el nuevo ciclo de crecimiento económico en España tenga un carácter distinto, una naturaleza más competitiva y una economía más productiva.

Ahora, para acelerar el ritmo, hemos aprobado la Estrategia para la Economía Sostenible, que integra la Ley de Economía Sostenible –pronto se discutirá en las cámaras-, y una serie de reformas en ámbitos económicos específicos. Tenemos un calendario preciso de desarrollo y de aplicación de la Estrategia. Ayer mismo, el Consejo de Ministros, conforme a lo que había anunciado en el mes de diciembre, aprobó un Plan de Austeridad y consolidación fiscal para el periodo 2010-2013.

Un plan que profundiza las pautas adoptadas en los últimos presupuestos. Es un plan exigente, para garantizar el objetivo de déficit del 3% en 2013. Un plan que afecta a la Administración General del Estado en primer lugar, pero que igualmente incumbe a las demás administraciones de nuestro país, conforme a la distribución territorial del gasto público.

Es un plan que comporta esfuerzos y algunos sacrificios, tenemos que saberlo. Y tenemos que decirlo, y tenemos que explicarlo a los ciudadanos. Es una tarea colectiva de esas que de vez en cuando afrontan los países y también los grandes países como el nuestro, y que el Gobierno asume la responsabilidad de liderar. Y es un plan riguroso, de austeridad, que hay que cumplir porque ayuda a la recuperación de la economía española, y que hay que cumplir para que el crecimiento económico sea duradero y estable.

Pero sabéis cuáles son las condiciones de ese plan de austeridad, de reducción del déficit: las políticas sociales, por supuesto incluidas las nuevas políticas sociales que hemos desarrollado en estos cuatro años -como la ayuda a la dependencia, el incremento de las becas, la renta de emancipación a los jóvenes para la vivienda en alquiler, la ayuda por nacimiento- se mantienen íntegramente y desde luego ayudan de manera decisiva a la cohesión social.

Tampoco va a afectar el ajuste presupuestario para los próximos tres años –cuatro si tenemos en cuenta 2010- a los fondos de la economía sostenible, fondo local de los cinco mil millones, y al mixto público-privado de 20.000 para generar inversión productiva. Y tampoco va a afectar a la I+D+i, porque entendemos que sin duda alguna la palanca fundamental para ir consolidando este horizonte de una economía productiva.

Debo decir que al inicio de la crisis, y después de cuatro años –cuatro años de gestión adecuada de las cuentas públicas-, contábamos con superávit y con una deuda pública que se situaba en los umbrales más bajos de la historia de nuestro país, veinte puntos por debajo de la media europea. Como consecuencia de la crisis, hemos tenido que hacer un esfuerzo contracíclico de gasto público para mantener actividad económica, para apoyar sectores industriales, para mantener la protección social, para apoyar a los desempleados, que nos ha originado un déficit junto con la caída lógica de ingresos como consecuencia de la crisis económica. También es verdad que en este periodo se está incrementando de manera notable el ahorro de los españoles, que ha pasado prácticamente del 9% al 18% en la etapa de crisis, lo que supone que hay un 1,6 del PIB –en torno a 16.000 millones más de ahorro- por parte de los españoles, que sin duda es un buen dato para favorecer la inversión y el crecimiento de la recuperación económica.

En definitiva veníamos de una situación, antes de la crisis, de ahorro público, con una deuda muy baja. La crisis nos ha permitido hacer este gran esfuerzo de gasto público para mantener la cohesión social y no perder el ritmo de modernización de la economía de nuestro país. Y ahora tenemos una situación en la que hay que corregir el déficit público, a lo que ayudará sin duda el crecimiento económico, a la vez que comprobamos que el ahorro privado se está incrementando.

Tenemos, pues, que saber conjugar en la acción de gobierno las necesidades inmediatas de los ciudadanos, de aquellos que tienen más dificultades especialmente, con una estrategia de largo alcance para sentar las bases de ese nuevo crecimiento en las próximas décadas. Para hacer un país más competitivo y moderno que pueda mantener y mejorar nuestro sistema de cohesión social.

Los ciudadanos saben que lo que mejor define al Gobierno socialista, lo que nos diferencia de otras opciones políticas es que siempre hemos intentado y demostrado capacidad para las dos cosas: para atender las exigencias de la modernización de nuestra economía y nuestro país, y para cumplir con nuestras convicciones sociales, con lo que da sentido a nuestro compromiso político.

Quiero que reparéis en el esfuerzo que está haciendo el Gobierno, el esfuerzo que hemos hecho como proyecto político, aun en un momento de crisis como éste:

Estamos destinando 1.580 millones de euros para Ayuda a la Dependencia. Hemos tenido esta semana la noticia de que ya hay 500.000 personas con una prestación de ayuda a la dependencia que antes no la tenían y que encuentran la ayuda y el esfuerzo de la sociedad ante su situación; por cierto, la mayoría personas mayores y una buena parte mujeres. Este pilar que constituye la Ley de la Dependencia es, sin duda alguna, una de las transformaciones sociales para la cohesión y el bienestar más importantes que hemos puesto en marcha.

Además de 500.000 personas recibiendo esas prestaciones, hay ya 103.000 personas registradas en la Seguridad Social en el convenio de cuidadores no profesionales de personas en situación de dependencia. Como sabemos que la dependencia es un gran reto nacional, acabamos de lograr un pacto importante con las CCAA por el que se han comprometido a que nadie tarde más de seis meses en ser avaluado.

Hemos mantenido nuestro compromiso con la Renta Básica de Emancipación, que ya cuenta con más de 285.000 jóvenes beneficiarios que, en este período, han podido emanciparse e iniciar su propio proyecto y a los que ahora vamos a respaldar con un programa específico de apoyo al empleo.

En política de becas, baste destacar este dato: en los Presupuestos de 2010 destinamos cerca de 1.400 millones de euros a becas, incrementándose en relación a 2009 y con un gasto que es el doble de lo que se destinó en el curso 2003-04 a becas a nuestro país. Aún estamos lejos de la media europea del gasto público en becas que es una palanca fundamental para la igualdad de oportunidades y la mejora de la educación del país, aunque este dato nunca se pone de manifiesto cuando se habla de educación. Aún estamos lejos del gasto medio de la UE, pero hemos recorrido un camino impresionante en cuatro años y tendremos que mantener el esfuerzo e incrementar nuestro sistema de becas porque es un factor decisivo para nuestro futuro.

También en ese esfuerzo de la política social, debo recordar que, al día de hoy, ya son 742.000 padres los que han disfrutado del nuevo permiso de paternidad, o que mas de un millón de familias, un millón cien mil, han recibido los 2.500 euros de ayuda al nacimiento. En definitiva, son millones de personas que han visto una nueva política social, nuevas prestaciones sociales como gran factor de cohesión social.

Pero si queremos dar, como nos hemos propuesto, un impulso de modernización a nuestro sistema productivo. Si queremos hacer que sea más competitivo nuestro modelo y para seguir fortaleciendo nuestro modelo de protección social, para reducir las diferencias, es necesario seguir previniendo la marginación y garantizar la igualdad de oportunidades. Esta es la voluntad y la determinación con la que afrontamos la crisis y con esta voluntad y esta determinación saldremos de ella.

Y es verdad que tenemos que hacer un esfuerzo ahora de reducción del gasto público, pero no es menos cierto que hemos tenido unos años de gran expansión de gasto público, de inversión en todas las áreas, de mejora de todas las prestaciones sociales que ha hecho al país más fuerte en su tejido productivo y en su tejido social, a diferencia de otras épocas donde la crisis económica nos llevó a tener que recortar incluso becas en situaciones mucho más difíciles, desde el punto de vista de la capacidad del país para mantener sus políticas sociales.

Debo decir también al Comité Federal que hay otro capítulo que tampoco se va a ver afectado por la reducción de gasto y es la ayuda al desarrollo, la lucha contra la pobreza y la miseria. Forma parte de lo más esencial de nuestro proyecto, somos el país que más ha incrementado la ayuda al desarrollo de los países desarrollados en los últimos años y, desde luego, ante una crisis mundial que afecta mucho más a los más pobres, nuestro país va a seguir dando la talla y va a seguir con ese profundo compromiso.

Debemos decirlo, además, con claridad, que una globalización más justa, una globalización que supere los grandes desequilibrios entre la riqueza y la pobreza que hay en el mundo, será, sin duda alguna, una globalización que favorezca un crecimiento económico más equilibrado y nos prevenga de grandes crisis como la que estamos viviendo.

Daré el dato y lo doy con orgullo: desde 2004 hemos aumentado la ayuda al desarrollo en casi un 150%. Sólo en 2009, a pesar de la crisis, incrementamos el presupuesto para este fin en 400 millones de euros en relación con 2008. Y puedo aseguraros que esta tarea se reconoce y se traduce en miles y miles de nuevas oportunidades para niños que no tienen salud, ni educación, para muchas áreas y regiones de Latinoamérica o de países africanos en los que la cooperación española está transformando realidades y está marcando un nuevo rumbo inédito para nuestro país en el mundo.

Hemos ayudado con todos los recursos que están a nuestro alcance allí donde hay una tragedia, cuando un pueblo nos necesita como el caso de Haití, al que vamos a destinar un total de 140 millones de euros para afrontar la emergencia y para reconstruir ese país. Un país, Haití, donde somos el primer donante europeo, el tercer donante del mundo; quizá uno de los países exponentes de la situación más angustiosa y más injusta que podamos ver en toda la tierra. Nuestra respuesta debe estar a la altura de lo que representamos en el mundo, aunque algunos lo quieran olvidar, porque, a pesar de la situación de dificultad, tenemos que saber y recordar, que somos la octava potencia económica y que la gran mayoría de los españoles se reconocen y se identifican con una política que sea solidaria en el mundo y luche por superar esas dificultades.

Compañeras y compañeros,

En cumplimiento de la estrategia de Economía Sostenible y en cumplimiento de los requerimientos de la Comisión para la consolidación de nuestras cuentas públicas de aquí a 2013, el Consejo de Ministros de ayer acordó, tal y como lo había pedido el Congreso, trasladar a la Comisión del Pacto de Toledo reformas para el futuro de nuestra Seguridad Social, propuestas para garantizar y mejorar, en el medio y largo plazo, la sostenibilidad de nuestro sistema de pensiones. Son, como no puede ser de otra manera tratándose del Pacto de Toledo, propuestas para el diálogo, para el acuerdo en el Parlamento y con los agentes sociales.

Sabéis que estamos hablando de reformas para nuestro sistema de Seguridad Social pensando en el medio-largo plazo, pensando en el 2020, en el 2025, en el 2030. Es verdad que al Gobierno le podía resultar más cómodo no hacer nada, ni proponer nada y decir: bueno, que el Gobierno de 2020 ó 2025 afronte los problemas que tenga que afrontar con la Seguridad Social. Pero esa no es nuestra forma de ser y nuestro carácter, lo hemos demostrado. Nosotros somos el proyecto político que puso en pie en España la Seguridad Social, un sistema universal de pensiones, incluso para las personas que no habían cotizado lo suficiente. Somos el proyecto que en los años 80 reformó el sistema de pensiones, separando las fuentes para que ahora tengamos como tenemos un sistema sólido de Seguridad Social y de pensiones, que nos ha permitido mejorar las pensiones mínimas, que nos ha permitido lograr un Fondo de Reserva de 62.000 millones de euros en la Seguridad Social. Somos el proyecto político que valora y aprecia, ante todo, el mantenimiento y la mejora constante del sistema de Seguridad Social, del sistema de pensiones. Pero lo valoramos y lo hacemos para hoy y también para quienes tengan esa responsabilidad en el año 2025, para todo el país.

Entre varias propuestas que hay, que vamos a dialogar sensatamente, la que más eco ha tenido es la prolongación de modo paulatino de la edad de jubilación. Quiero daros mi opinión al respecto. Es una propuesta razonable, y un debate abierto en todos los países europeos, en todos. En aquellos países que tenemos un sistema de protección social fuerte, un sistema de pensiones universal, público, garantizado; que se enfrentan cada cierto tiempo a la necesidad de planificar para 20 ó 25 años reformas hoy graduales, de tal manera que podamos cumplir dos objetivos: que cuando la evolución del envejecimiento de nuestra población, que tiene una parte muy positiva, somos el segundo país en expectativa de vida del mundo, tenga que afrontar el pago de la entrada masiva de personas en la jubilación lo pueda hacer sin problemas para la salud del sistema de pensiones, y también para que podamos, quiero insistir en esto, seguir incrementando las pensiones mínimas, como hemos hecho durante estos años, porque siguen siendo bajas en nuestro país, como consecuencia de muchos trabajadores que cotizaron poco en una España mucho menos desarrollada económicamente y que sigue siendo para nosotros un compromiso fundamental.

Pensando en ese futuro, pensando en las generaciones que mañana deben tener y tendrán el derecho a una jubilación digna, una pensión de jubilación digna y pensando en todos los que podemos y debemos apoyar para mejorar las pensiones mínimas, tenemos que afrontar este debate. Y además creo que es necesario. Lo vamos en el Parlamento, en el Pacto de Toledo, el debate, y lo vamos a hacer con los agentes sociales.

Y creo que es una señal positiva que el país haga un debate sobre su sistema de protección social, sobre cómo fortalecer, estabilizar y garantizar las pensiones de aquí a 20, 25 años. Y es lógico que sea el Gobierno quien tome la iniciativa de ese debate y que la tome como la hemos tomado, con transparencia.

Con transparencia y desde luego poniendo, después de un análisis exhaustivo, las ideas que entendemos son convenientes para ese fortalecimiento y esa estabilidad del sistema de pensiones.

Por supuesto que estamos abiertos a todas las ideas, a todas las propuestas, y que queremos y debemos renovar las reformas en consenso, en el marco del Pacto de Toledo. Así será.

Debo recordar no obstante, que quien propone estas reformas lo hace seguramente porque es quien tiene más precio al sistema público de pensiones, quien lo ha puesto en pie, quien lo ha defendido, quien lo ha preservado en momentos que como sabéis ha recibido duros ataques sobre que era insostenible, inviable, se había pronosticado ya para esta década que no sería sostenible y hoy tenemos un sistema de protección social de pensiones con una gran salud.

Debo de recordar que quienes hacemos estas propuestas para mejorar y garantizar el futuro de la seguridad social y de las pensiones del mañana, somos los que hemos contribuido al Fondo de Reserva de la Seguridad Social con un volumen que alcanza en estos momentos 62.000 millones, desde los 19.000 que nos encontramos en 2004. Esos 62.000 incluyen los 2.000 que vamos a hacer de nueva aportación al Fondo de reserva de la Seguridad Social.

Somos los que gestionando la Seguridad Social hemos conseguido incluso en este 2009, que ha sido tan difícil, lograr un superávit en la Seguridad Social, y quienes desde 2004 hemos promovido que las pensiones más bajas tengan un incremento de hasta el 32%, las de los mayores de 65 años sin cónyuges a cargo, y todas una subida por encima de la evolución de la inflación en nuestro país.

Por ello compañeros, nos sentimos responsables de velar por el sistema público de pensiones. Nos sentimos responsables con el futuro de España, nos sentimos responsables con las pensiones del 2020, del 2025 y del 2030. Y nos sentimos plenamente comprometidos para lograr un acuerdo en el marco del Pacto de Toledo.

Esa es la forma en la que debemos de afrontar los debates necesarios en la sociedad española. Afrontar los debates y continuar con las reformas.

El próximo viernes, tal y como hemos anunciado, presentaremos para el diálogo social, las reformas en el marco del ámbito laboral, reformas para ayudar, para contribuir a la creación de empleo cuando la recuperación económica se consolide y para afrontar la dualidad del mercado laboral, el exceso de precariedad que forma parte ya casi estructural de nuestro mercado de trabajo.

Son propuestas que, insisto, haremos públicas el viernes después del Consejo de Ministros, y que buscan ante todo, hacer un impulso de estímulo en el ámbito del empleo para los más jóvenes y para aquellos trabajadores con menos cualificación, que son los que están sufriendo más duramente el azote del paro, que buscan favorecer y afrontar la dualidad entre contratos indefinidos y contratos temporales, que buscan favorecer un equilibrio en las relaciones laborales y ante todo, adaptar a lo que va a ser el nuevo modelo productivo, adaptarlo al mercado laboral.

Lo que pienso, porque lo he reiterado en muchas ocasiones, estoy absolutamente en contra de la tesis que circulo tanto en medios políticos y de otra naturaleza, de que la prueba de la bondad de una reforma laboral es la que se salde con una merma de los derechos de los trabajadores, que sólo introduzca flexibilidad y eficiencia aquella reforma que lo haga a costa de aquellos derechos. Nosotros rechazamos este axioma. Esa sería la única reforma que no sería buena, y esa es la reforma que no será.

El Gobierno ha asumido la responsabilidad de proponer cambios para favorecer el empleo y lo va a hacer con esa voluntad, pero con la voluntad de preservar el equilibrio de las relaciones laborales, preservando la protección y los derechos de los trabajadores.

Ese es el objetivo que tenemos por delante, sin duda alguna una de las grandes tareas que nos va a corresponder acometer en las próximas semanas.

Compañeras y compañeros,

Como sabéis, desde el uno de enero España tiene la responsabilidad de la Presidencia rotatoria de la UE. Afrontamos la responsabilidad de la presidencia de la Unión Europea con objetivos claros. El primero de ellos, debo recordarlo ante todos los compañeros, es contribuir a la recuperación económica y a fortalecer el gobierno económico de la UE, el gobierno de la cooperación, la intensificación de la política común europea en el ámbito económico. Esto es hoy más evidente y más necesario que hace dos años, que hace tres, que hace cuatro años, cuando se inició todo el debate del Tratado de Lisboa. Si algo ha puesto de manifiesto la crisis económica, la crisis financiera, la crisis global que hemos vivido, es que las repuestas tienen que ser trasnacionales, que la globalización exige cooperación, coordinación y puesta en común de las políticas. La UE tiene una trayectoria como pionera en este ámbito, porque ha sabido poner en marcha un mercado común único, porque ha puesto en pie una moneda común para dieciséis países, que ha sido, sin duda alguna, una fortaleza en esta crisis económica, porque ha desarrollado y desarrolla políticas de cohesión.

Pero no es suficiente, porque si queremos que los objetivos que nos habíamos planteado en el 2000 para el 2010, en la famosa estrategia de Lisboa, de conseguir que la UE sea el espacio que lidere la economía del crecimiento innovador, de la sostenibilidad, tenemos que fortalecer aún mucho más lo que es esa Unión Económica, lo que es la cooperación económica desde las propias instituciones comunitarias.

Por ello, el afán principal que tenemos en este periodo es que la estrategia económica 2020, que vamos a aprobar bajo presidencia española, que va a fijar el rumbo y las herramientas para el crecimiento futuro de la UE, tenga los suficientes elementos, los suficientes medios para que se pueda hablar cada vez más de una política común económica, de un gobierno económico de la UE.

Este va a ser el gran debate en las próximas semanas y, por supuesto, os puedo asegurar que nuestro país fomenta y va a fomentar y proponer fortalecer ese gobierno económico de la UE, porque Europa ha tomado una decisión histórica que debemos preservar. Una decisión histórica desde su nacimiento, desde su conformación, y es que queremos ser un área económica desarrollada, como somos, por supuesto, sí, pero eso siempre de la mano de ser el espacio, la región con un Estado de Bienestar, con cohesión social y con protección social. Nunca como europeos podremos renunciar a eso. Sabemos que competimos con otras áreas del mundo en el terreno económico que no tienen ese grado de protección social. Y eso, sin duda alguna, nos exige un esfuerzo. Ser a la vez competitivos y mantener un alto nivel de cohesión social nos exige el esfuerzo de trabajar fuertemente, de producir de manera innovadora y de poner la investigación, el talento, la educación, el conocimiento al servicio de esa economía productiva.

Ese es el gran reto de la UE. Y, al igual que hasta hace pocos años ha demostrado ser capaz de caminar con esos dos grandes apoyos, una economía fuerte competitiva que sabe crecer y una sociedad cohesionada, integrada socialmente, con amplios márgenes de protección social, sabremos demostrar también si el espíritu europeo, si la voluntad europeísta prima, que ese recorrido será el que tengamos que transitar en los próximos años.

Además, sabéis que en los objetivos de la presidencia española para el UE tienen una fuerte presencia las políticas las políticas para fortalecer la ciudadanía europea, y dentro de ellas, la política a favor de la igualdad entre hombres y mujeres y, en particular, la lucha contra la Violencia de Género.

Sabéis que hace unos días comparecí en el Parlamento Europeo para explicar las prioridades de la presidencia española y puedo decir que me sentí muy satisfecho, quiero trasladároslo, porque sé que compartís ese sentimiento, que si por algo se nos reconoce en esta etapa política, en este tiempo político, a los españoles, a la política en España, al Gobierno de España en el ámbito europeo, es por las avanzadas políticas a favor de la igualdad entre hombres y mujeres. Preservemos este pilar como un proyecto, como una parte esencial de nuestro proyecto.

Junto a ello, necesitamos una UE más fuerte en las relaciones internacionales, más fuerte. Para ello hemos reformado el Tratado de Lisboa, pero para ello debemos aplicar políticas en defensa del interés europeo en nuestros ámbitos de relación más cercanas. Y ante todo debemos ser un gran actor a favor de la resolución pacífica de los conflictos y de la ayuda al desarrollo y la cooperación y del equilibrio en el mundo. Y en eso trabajamos en este periodo. Haremos un leal cumplimiento del Tratado de Lisboa para el nuevo gobierno europeo, y agradezco la colaboración de todas las fuerzas políticas y en general de la sociedad para esa labor al frente de la Presidencia rotatoria de la UE.

Voy terminando, pero antes de terminar quería hacer referencia a dos o tres temas concretos que tenemos por delante. El primero de ellos tiene que ver con el objetivo, al que no me he referido hasta este momento porque quiero dedicarle un apartado singular, de lograr un Pacto por la Educación en nuestro país. Sabéis que hemos trabajado en pro de esta idea, que es una demanda social, que es una necesidad de país, que sería una gran palanca para esa aspiración de fortalecer nuestro crecimiento económico, porque la educación está en la base del fortalecimiento de nuestro crecimiento económico, de nuestra capacidad innovadora. Y sabéis que el Gobierno, que el ministro de Educación, está haciendo un gran esfuerzo de diálogo y de integración. Estamos en la fase final; estamos hablando de la política de educación no para este año, ni para esta legislatura, no para este gobierno o para este proyecto político. Estamos hablando de la educación para muchos años en nuestro país, y estamos hablando de la educación para el conjunto de la sociedad. Por ello, debemos hacer un llamamiento al PP y al resto de las fuerzas políticas para que se sumen con voluntad sincera y decidida a un esfuerzo nacional por la educación, a ese pacto por la educación con el que seamos capaces todos de ceder algo, en aras del interés general. Y espero que al menos en este tema la oposición pueda estar a la altura de las circunstancias.

En segundo lugar, debo hacer una referencia necesaria, porque es un tema siempre fundamental para nuestro país, a la lucha contra el terrorismo. Esta semana de manera especial debo hacer esa referencia para felicitar al Gobierno vasco, para felicitar a la Ertzaintza, por los éxitos que ha tenido en la lucha contra el terrorismo. Y para reiterar también mi felicitación -porque han sido innumerables los golpes que se ha dado a la banda terrorista ETA por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, por la Policía y por la Guardia Civil- reiterar que esa es una línea firme, decidida, que sin duda alguna está haciendo mucho más débil al terrorismo y mucho más fuerte a la democracia. Y por supuesto en la lucha contra el terrorismo tampoco habrá ningún recorte en el esfuerzo que tenemos que hacer por delante. Es una gran prioridad nacional y sabéis que el Gobierno tiene todo el empeño y una gran colaboración con el Gobierno vasco para que los violentos cada vez cuenten menos y la democracia cada vez cuente más y haga más libre a Euskadi y a todos sus ciudadanos.

Otra consideración que quiero hacer, ya para terminar. Mirad, en épocas de crisis las tentaciones populistas suelen emerger. Suelen emerger de los líderes y de los proyectos políticos que no tienen consistencia, ni idea clara de un país, ni compromiso con los asuntos generales. Por eso, debo decir que el Gobierno ha estado y estará muy firme en contra de cualquier intento populista inaceptable que pueda poner a los inmigrantes en nuestro país en una situación que no vamos a consentir. Sí; hemos luchado por la democracia muchas generaciones, para defender los derechos básicos de todos los que viven entre nosotros. Tengan el color de piel, vengan de donde vengan, o desgraciadamente tengan una situación irregular, que hay que controlar como controlamos. Y os pido en eso la máxima firmeza. Porque define el carácter de un país, define los valores más profundos y se proyecta sobre todo nuestra manera de ser como sociedad. Sobre todo en nuestra manera de ser como sociedad. Y sobre la manera en que nos ven desde fuera. Por ello, por supuesto que la educación y la sanidad tienen que ser derechos para todos los que estén en nuestro país. Y alerto contra esa tentación, que –insisto- sólo se da en políticos y en partidos que tienen poco proyecto político. Lo estamos viendo en otros ámbitos, pero, en fin, no me voy a detener en más detalles.

Forma parte de la tónica de quien dirige la oposición, del principal partido de la posición en nuestro país que está demostrando en esta crisis una incoherencia diaria en los temas que salen a debate, una tentación al populismo y, ante todo, una falta de compromiso ante las dificultades con España. Eso es lo que están demostrando quienes dirigen el PP.

Compañeras y compañeros,

Sabemos la dificultad del momento y lo duro de este período. Pero sabemos y debemos mantener firme cuál es nuestro rumbo. En épocas de dificultades a veces hay que elegir caminos difíciles, eso forma de nuestro carácter, de nuestro serio compromiso y de nuestro nivel de responsabilidad con España.

Os pido tenacidad, confianza, sensibilidad social y compromiso profundo con nuestros valores. Tengo el convencimiento y la seguridad de que el rumbo que hemos puesto para responder a esta dura crisis económica y a estas dificultades sociales es el adecuado; que vamos a recuperar el crecimiento de la economía, que tardaremos algo más en recuperar el crecimiento del empleo que es el gran objetivo, la gran preocupación. Pero lo haremos en nuevas condiciones para que el ciclo de crecimiento económico sea con una economía más productiva y siempre manteniendo la protección y al cohesión social.

Os debo agradecer con un agradecimiento muy profundo la fortaleza, el apoyo y la coherencia que prestáis siempre a la tarea de gobierno. Eso supone el altísimo nivel de responsabilidad y de madurez que tiene el partido y el sentimiento y la conciencia de representar a la mayoría de los españoles, a más de 11 millones de españoles que nos dieron su apoyo en las elecciones generales. Esa fortaleza y esa coherencia es la fortaleza con la que llevamos adelante el rumbo de lucha contra la crisis y la confianza que tenemos en la salida de la crisis. Por tanto, os agradezco con toda mi fuerza y con todas mis ganas ese apoyo.

Tened confianza manteniendo nuestros compromisos y sabiendo que este país tiene fortaleza, recursos y una sociedad activa, dinámica e innovadora que confía en el futuro. Vamos a tener por delante un año de esfuerzos y dificultades pero en donde el horizonte se va a despejar a favor de España.

Gracias"

 

 

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